En estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, donde nos encontramos una sociedad muy individualista y poco comunicativa además de, posiblemente aséptica, es difícil asumir los problemas que nos rodean, centrarse en el propio problema. Al menos eso me pasa a mí.

Parto de una base y soy consciente de ello. Voy remando contra marea, pero no importa. Tenemos que reivindicar con todas nuestras fuerzas. Debemos marcarnos un objetivo, aunque nos digan que es una utopía. “Bendita utopía pelear por una sociedad más justa, más cercana y comprensiva”. En definitiva, debemos tener claro que todos nos necesitamos, somos muy importantes, pero para nada IMPRESCINDIBLES.

Me rebelaré contra la codicia y la insensibilidad, y todo lo malo que pretenda instalarse en nuestras vidas. Gritaré con todas mis fuerzas ante las injusticias de todo lo detallo anteriormente, pero también por que NADIE intente aprovecharse de mi grito para su propio beneficio.

Una sociedad se construye en conjunto, pero se debe aplicar un esfuerzo individual. Todos a una, creyendo en la labor que se está haciendo, pero como seres humanos, cada uno obligado a llevar distinta velocidad.

REFLEXIONEMOS

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