Ser de Elche, de una ciudad con más de 2.000 años de antigüedad. Para mí ser de Elche no abarca solo a los nacidos en esta maravillosa ciudad, sino a todos los que han venido de fuera y han contribuido a hacerla grande.

Ser de Elche lleva interiorizado ser: tolerante, comprensivo, responsable, y, en definitiva, amar a nuestra ciudad por su forma de ser. Mirar ese IMPONENTE cielo AZUL, el más azul y claro de todos, con sus palmeras como centinelas de la ciudad, como perfectamente describe la canción ‘SOL Y PALMERAS’, abrazar nuestras costumbres. Nuestra lengua NUNCA IMPUESTA, no nos hace renunciar tampoco a los que vienen de fuera, a sus raíces igual de respetables que las nuestras.

Ser de Elche implica abrazar a las tradiciones milenarias. Nuestro MISTERI único en el mundo. Nuestra Semana Santa con la TRENCÀ DEL GUIÓ, único en el mundo. Nuestro Domingo de Ramos, con nuestra palma blanca. También por supuesto nuestra Nit de l’Albà o nuestro CANTÓ. De manera indivisible, se unen nuestras pedanías, que son para mí un ejemplo de trabajo y de honradez, además de nuestros agricultores, que son ejemplo de trabajo, honradez y que marcan de manera inequívoca el camino a seguir.

En definitiva, qué SUERTE tengo de ser de Elche y con orgullo de nuestro ELCHE C.F. No importa en qué categoría estés SIEMPRE y digo SIEMPRE, serás nuestro Elche Club de Fútbol.

Cada día que empieza, cada mañana nueva, es una puerta entreabierta a una nueva esperanza. (Baltasar Brotons)

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