El último informe del Fondo Monetario Internacional*(en adelante FMI) de 2019 apuntaba que la corrupción en España suponía 60.000 millones de euros al año, o lo que es lo mismo a cada uno de los españoles, tengamos 65 o tengamos 3 años, nos supone unos 1278 €**. Si usted tiene una familia de tres miembros sepa que más de 3.800 € al año le están robando. Hay quien podrá decir que esos datos son de 2019 y estamos en 2021. Por ahora no han aparecido nuevos informes pero casi dos años después no creo, me corto la mano y la tiro al fuego, que la situación haya mejorado mucho. Al contrario, el propio FMI alertó en 2020 del riesgo de que la corrupción aumentara con la pandemia COVID-19.

Esta es la realidad, como diría la Ministra de Hacienda: “chiqui…eso es poco…” millón arriba, millón abajo. ¿Saben ustedes cuántos hospitales, colegios o sanitarios y profesores suponen todo este dinero?, ¿Saben que ese dinero es suyo, nuestro, de nuestros impuestos? No es dinero que aparece de la nada, sale del esfuerzo de todos y cada uno de nosotros. Sale y, por arte de birlibirloque, desaparece.

La corrupción es una realidad que hoy en España no se quiere afrontar. ¿Por qué? ¿Será porque esta corrupción afecta principalmente al Partido Popular y al Partido Socialista? Hay quienes dirán que también y mucho al señor Pujol y sus huestes… pero que nadie olvide que si estos señores han saqueado Cataluña es porque tanto PP como PSOE lo han permitido cada vez que han tenido el poder en Madrid. Así de simple.

Por tanto, estamos ante un problema que no se quiere solucionar, seguimos persiguiendo al que denuncia la corrupción y jaleando a quien la perpetra. Recuerdo un reportaje que vi en la televisión en la que entrevistaban a un corresponsal de un país nórdico en España en el que la corrupción en su país era residual y le preguntaban por qué allí la corrupción prácticamente no existía y en España era… cómo decirlo… una práctica habitual. El hombre cortaba la pregunta y contestaba que no, que sinvergüenzas hay en todos los sitios, también en su país. El problema es que allí al corrupto se le desprecia socialmente y se le margina y hace que se lo piense dos veces, y en España… en España lo subimos a los altares y le reímos hasta las gracias.

Esta es la realidad, dura pero realidad al fin y al cabo. Desde que escuché esa entrevista hace dos años… nada ha cambiado en España.  Funcionarios arrinconados y perseguidos por denunciar la corrupción, corruptos que se ensalzan en tertulias de café y redes sociales… ¿Y los medios de comunicación? Cómplices, puesto que hoy más que nunca los medios de comunicación se han convertido en activistas políticos aprovechando su influencia como cuarto poder pero perdiendo al mismo tiempo su razón de ser. Queda algún loco con tirantes que atisba cierta esperanza o una nueva ley anticorrupción que está impulsando Ciudadanos en Andalucía. Pero ojo, gotas en un inmenso océano.

Miren lo que ha pasado en Murcia… media España jaleando y aplaudiendo la corrupción y castigando sin piedad a quien la ha denunciado, traidores los llaman. ¿Y los medios de comunicación? Crucificando a Miguel Strogoff y tapando el verdadero quid de la cuestión: la corrupción en sí misma.  Esto es lo que hay… esta es lamentablemente España y a nadie se le cae la cara de vergüenza.

La corrupción necesita de mucha educación para combatirla y de mucho compromiso. Los principales partidos políticos prefieren mirar para otro lado. Hoy tú y mañana yo, nos tiramos algunas piedrecitas pero no cambiamos nada porque sino se nos acaba el chollo.

El chollo de adjudicar libremente a plus ultra 53 millones de euros sin control o adjudicar a dedo contratos sanitarios también sin control con el telón de fondo de la pandemia tal y como alertaba el FMI.

Acabar con la corrupción es responsabilidad de todos y en primer lugar de los medios de comunicación. Que dejen de tapar, que dejen de esconder lo que hacen los suyos y pensar que son un servicio público al servicio de todos, no al servicio de uno u otro interés político. Vergüenza torera por favor o sino es torera, vergüenza del tipo que sea.

Hay que reconocer que donde la política mete hoy sus zarpas se emponzoña todo, no crece la hierba cual Atila devastando el país. Conozco a muchísimos empresarios y trabajadores autónomos y la mayoría no quieren saber nada de la política, creen que todos son iguales y que nada va a cambiar.  Por un momento caigo en el desánimo y me doy cuenta de que ¿cómo no van a pensar así si entre PP y PSOE se han pasado la pelota de los gobiernos y por tanto, de la corrupción sin ningún pudor e incluso alardeando de ello? El desánimo se transforma en rabia cuando veo que existe un partido político, Ciudadanos, que aun predicando en el desierto, levanta la bandera contra la corrupción y sin embargo  buena parte de la sociedad incitados por algunos medios de comunicación se limpian los mocos con ella. Si, lo emponzoñan todo.

Cuántas cosas podríamos hacer con todo ese dinero que nos roban cada año. Cuántas investigaciones científicas se podrían acometer, cuánto podría mejorar nuestro sistema de salud o nuestro sistema educativo. Cuantas políticas sociales se podrían poner en marcha y cuánto podría mejorar nuestra economía. Pero no importa, hemos aceptado en España la corrupción como un mal sistémico. Conozco personas que la aceptan puesto que la hacen los suyos o porque si no la hacen los suyos la harán los otros. Vivimos en un país que ha entregado las llaves del buen hacer y de la transparencia.

Hoy Ciudadanos se ha convertido en un Quijote luchando contra los molinos de viento de la corrupción y a nadie parece importarle. Bueno… a nadie no, a mí me importa y seguro que a muchos más también. Pero somos una mayoría silenciosa que debemos alzar la voz y gritar si hace falta.

Paren ya de robar!!!!!!!

PD: ¿Busca el PP en Madrid quitarse de encima a Ciudadanos para volver a los años oscuros? Ojo que llega mucho dinero y sin control…

*Informe del Fondo Monetario Internacional sobre Corrupción 2019.

** En España en 2019 según el INE tenía 46,94 millones de habitantes.

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